Porque tu lugar no estaba acá.
Tu lugar siempre estuvo en mis idealizaciones, vos nunca estuviste acá.
Nunca tuviste el valor de afrontar todo lo que querer a alguien implica, y tampoco tuviste el valor de admitir que no era lo que vos buscabas. Por eso estuviste ausente. Estabas, pero no estabas. Me rompías de a poco, lo sabías, pero no tenías el valor de irte.
Tantas noches pasé esperando un mensaje tuyo, tantos insomnios pensando como hacer para que vuelvas. Imaginando que nunca iba a ganar. Pero ahí me tenías, a tus pies. Porque de esperanzas se vive, pero de las mismas también se muere.
Y así me dejaste, muriendo lentamente. Me viste, y no fuiste capaz de alejarte. Ni de acercarte.
Porque siempre estás ahí, pero nunca para mí. Siempre me ves desarmarme, y nunca tratas de ayudarme. No sabes quedarte, ni alejarte.
Y acá estoy, sabiendo que nunca te vas a entregar completamente, me paso días y noches escribiéndote. Sabiendo que nunca vas a leerme.
Recuerdo perfectamente lo que nuestro amor fue:
125 días esperando tus mensajes, 8 noches juntos, 3 personas metidas en el medio, 2 fotos nuestras y ni una verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario